Copias de seguridad fuera del móvil: Backblaze, fácil y barato
Este sitio son tres bases de datos pequeñas y un fichero de 65 bytes. Ahí está todo lo que no se puede volver a escribir: once artículos, treinta líneas de registro de cambios, los mensajes del libro de visitas y la sal con la que se firman. El código se puede rehacer (está en git y, en el peor caso, se reescribe); eso otro, no. Si el móvil que sirve la web se pierde, se cae al suelo o se queda sin batería para siempre, no hay git que lo traiga de vuelta.
Hasta ayer esa carpeta vivía en un único sitio. Copiarla a mano de vez en cuando no es un plan: es un gesto que se hace mientras uno se acuerda, y los accidentes no avisan cuando uno se acuerda. Desde esta madrugada hay una copia al día fuera del móvil, en Backblaze B2. Cuento por qué ahí, cómo está montado y lo que cuesta, que es lo más corto de todo.
Una copia en el mismo disco no es una copia
Esto se repite tanto que ya suena a refrán: tres copias, en dos soportes distintos, y una fuera de casa. La tercera es la que casi nadie cumple, y es justo la que salva el día. Una copia guardada en el mismo sitio que el original solo protege de una cosa: de tu propio error al editar. No protege de nada más.
- Un borrado en la carpeta equivocada se lleva el original y la copia de al lado.
- El móvil se cae, se moja o se queda sin arrancar y con él se van las dos.
- Una actualización a medias deja los ficheros a medio escribir y nadie se entera hasta que hace falta leerlos.
- Y si algún día alguien entra y borra lo que encuentra, borra todo lo que está en la misma máquina.
Lo cómodo es pensar que esto le pasa a otros. Lo que le pasa a todo el mundo es no haberse enterado de que su copia estaba en el mismo disco que el original hasta el día que la busca.
Por qué un servicio como Backblaze y no la carpeta de siempre
Para cuatro ficheros pequeños, la carpeta compartida de turno vale. El problema aparece cuando quieres que esto pase todos los días, sin que nadie pulse nada, y durante años. Esa carpeta está pensada para personas: tiene aplicaciones, sincronización, historial de versiones y permisos que se conceden a mano. Para que un programa suba ficheros por su cuenta hay que pedirle permiso a la aplicación, y ese permiso caduca, y el que lo renueva es una persona.
Backblaze B2 es otra cosa. Es lo que se llama almacenamiento de objetos: ni carpetas que tú veas, ni aplicación, ni sincronizador. Es una dirección a la que se manda un fichero y de la que se recupera después, con permiso de escritura si solo vas a escribir. Eso, para un respaldo automático, es exactamente lo que hace falta. Y no hay mínimo de tamaño ni de tiempo: puedes subir un fichero de 65 bytes y borrarlo mañana sin pagar penalización alguna.
Lo que cuesta, con los números delante
Estos son los precios que hay publicados hoy en la página de precios de Backblaze:
- Unos siete dólares por terabyte y mes. Un terabyte son mil gigabytes.
- Los primeros 10 GB de cada cuenta son gratis, todos los meses. No es una prueba de un mes ni un descuento de bienvenida.
- Subir datos es gratis. Siempre.
- Bajar datos es gratis hasta tres veces lo que tengas guardado, cada mes. Pasado ese margen, un céntimo por gigabyte.
- Sin mínimo de tamaño por fichero y sin mínimo de tiempo guardado.
Traducido a este sitio: cada copia pesa 236 KB (135 de los artículos, 24 del registro de cambios, 12 del libro de visitas y 65 bytes de la sal). Treinta copias seguidas, una por día, suman unos 7 MB. Eso cabe mil cuatrocientas veces en los 10 GB que regalan. El coste de tener esto bien es cero.
El contraste con lo de siempre está en la letra pequeña. En Amazon S3, bajar tus propios datos se paga aparte: alrededor de nueve céntimos por gigabyte, que es trece veces más que en Backblaze una vez pasas del margen gratuito. En un servicio de los que se pagan por mes, un par de terabytes cuestan más en un año que cincuenta años de este respaldo.
Dos avisos honestos: hay que dar una tarjeta al registrarse aunque no vayas a pagar nada, y los precios cambian (en mayo de 2026 este subió de 6 a 6,95 dólares). Los de arriba son los publicados el día que escribo esto.
El respaldo, por dentro
Un servicio barato no hace el trabajo solo. Esto es lo que hay montado, y las cuatro cosas que importan:
- Copia coherente, no una fotocopia. Copiar el fichero a lo bruto mientras la web escribe en él da copias que no abren, y uno se entera justo cuando las necesita. La copia se pide a la propia base de datos, que la entrega cuadrada aunque haya gente escribiendo. Y no me fío de mi palabra: cada copia pasa una comprobación de integridad y se cuentan las filas de todas sus tablas antes de subirla. Si algo no cuadra, la ejecución termina con aviso.
- Prueba de lo que se subió. Junto a las copias va un resumen de cada ejecución con lo que pesa cada fichero, su huella digital, el resultado de la comprobación y el recuento de filas. Cuando haya que recuperar algo, se sabe qué hay y de cuándo es sin abrir nada.
- Que salga solo y que insista. Una tarea del sistema lo lanza todos los días a las cuatro de la mañana. Si el móvil estaba apagado a esa hora, se pone al día al arrancar cuando ve que la última copia tiene más de veinte horas; y si un intento falla, lo repite cada quince minutos hasta cuatro veces antes de rendirse. A mitad de las pruebas el servicio me devolvió un error 503 con el texto «no tomes available» (se queda sin ranuras de subida cuando le llegan muchas de golpe): no se pierde el respaldo, se reintenta esperando 2, 4, 8 y 16 segundos.
- Rotación, para que no se acumule basura. Se conservan los últimos 30 días y lo más viejo se borra del almacén. Sin esto, en un año hay trescientas ejecuciones que nadie mira y una factura que sube sola.
Y un detalle que me parece el más importante de todos: la credencial que sube los ficheros solo puede escribir, listar y borrar dentro de esa carpeta. Nada más. Lo probé a conciencia: pedir la lista de los almacenes de la cuenta con esa clave devuelve un 401, e intentar descargar una copia, otro. Si esa clave se filtrara, quien la tuviera podría ensuciar el respaldo, pero no leerse los datos. La credencial con permiso para leer existe y no se usa para esto.
Lo que esto no arregla
Sería fácil terminar aquí como un folleto, así que los huecos:
- Las copias no van cifradas con una clave mía. El viaje es por HTTPS, pero dentro del almacén las protege la del proveedor. Quien pueda entrar en esa cuenta, las lee. Cifrarlas antes de subirlas es el siguiente escalón y hoy no está.
- Siguen siendo dos copias, no tres: el original y esta. Parcialmente cubierto, porque el código también vive en git y los artículos se pueden reescribir de memoria, pero las bases de datos no.
- Nunca he restaurado de verdad. Lo único que he hecho es descargar una copia, comprobar que abre, que cuadra y que trae los once artículos; el día que toque restaurar en serio será distinto y probablemente con prisa.
- Y esto guarda lo que no se puede rehacer, no todo: las fotos y los documentos no entran aquí.
En una línea
Si algo existe en un solo sitio, está a un accidente de no existir. Montarlo lleva una tarde y, con estos números, el precio de hacerlo bien es ninguna cosa.